La Heráldica y la IA

10.09.2026

En pleno 2026 repito la misma sensación que experimente en los años 90. 

Por aquella época dibujábamos a mano, con mucho esfuerzo, dedicación. Para los que no teníamos esa habilidad era muy laborioso. Yo no tenía ese don pero sí la ilusión de convertirme en un gran dibujante, sobre todo, para poder crear, heráldicamente hablando, todo lo que se me pasaba por la cabeza.

En los 90 tuve mi primer contacto con la informática. Me quedé impresionado por las posibilidades que ofrecía, la rapidez... Empecé a dibujar con PaintBrush, con mapas de bits que cuando imprimía se notaban los cuadraditos. A mediados de los 90 tuve acceso a Corel Draw y al dibujo vectorial, otro mundo. Podías tener tu propia colección de dibujos, aquí si que desarrollé una habilidad. No tanto en en el dibujo sino en la posibilidad de utilizar las herramientas de dibujo que ofrecía el programa como recursos heráldicos: combinar, soldar, repetir.... De todas formas, el dibujo vectorial no lo era todo, necesitaba, por lo menos por mi parte, un apoyo de dibujo artístico. 

En aquella época no había redes sociales, por lo que los trabajos de cada uno y su trayectoria profesional se transmitía por el boca a boca o boca oreja, como se quiera.  Los clientes quedaban impresionados por la rapidez en la entrega de trabajos y la perfección. En mi caso realizaba el dibujo en vectores, imprimía en lienzo y coloreaba a mano, el resultado espectacular pero carecía del valor del trabajo hecho a mano, eso es innegable.

Es aquí donde nace esa sensación que se repite, durante los 90 los artistas que pintaban a mano se quejaban, puede ser que con razón, de la competencia desleal, como ellos lo llamaban, de los que recurríamos a la informática para pintar. Decían que no requería esfuerzo, que era muy fácil y carente de toda habilidad. Ahora, en 2026, son los que se subieron al carro del diseño heráldico informático los que se quejan, con las mismas razones anteriores, de los que usan la IA. Dicen que la IA lo hace todo y que ya nada queda al arbitrio del diseñador y que cualquiera lo puede hacer desde su casa. 

¿Qué hay de verdad en estas dos versiones? ¿Qué es mejor? ¿Por qué?

Es en este punto donde hay que diferenciar dos opciones que no tienen que ser rivales entre sí ni competir.

Respecto al aspecto formal.

Por un lado, el dibujo artístico tiene un valor incalculable, se considera una obra de arte, se valora y se considera también como una inversión. Para adquirir la obra te tiene que gustar el estilo artístico del autor y estar dispuesto a invertir. Solo puedes tener una copia, de lo contrario dejaría de ser una obra de arte. 

Por otro lado, el diseños informático no se considera arte puesto que esta generado por una máquina, carece de valor artístico, en todo caso se valora la creatividad del autor en el resultado pero no en la ejecución. Como ventajas tiene la rapidez, la posibilidad de imprimir y tener cuantas copias del diseño se quiera, el costo de adquisición es muchísimo menor, es irrisorio respecto al artístico. 

Respecto al contenido.

En este sentido, compite la creatividad del autor. Da igual que dibuje muy bien porque si no tiene ideas buenas o no sabe dibujar con el diseño de un escudo lo que el titular quiere transmitir su obra no sirve para nada.

Por el contrario, el uso de IA no aporta sensibilidad ni creatividad al diseñador heráldico, puede facilitarle el dibujo de figuras pero no captar la esencia o identidad de su cliente que solo se consigue con una sensibilidad especial, innata, que solo se aprecia por el uso de símbolos combinados con figuras que crean un verdadero impacto emocional en el espectador.

Por último, a modo de conclusión, hay verdaderos artistas que no tienen sensibilidad heráldica y que pueden ofrecer dibujos de una calidad artística impresionante pero carente de todo valor emocional para el titular o cliente. Por lo cual no sirve para nada.

Y, desde el otro punto de vista, hay diseñadores heráldicos que se valen de las nuevas técnicas informáticas pero cuyos resultados son insuperables desde el punto de vista emocional.

Tú decides. Desde mi experiencia encargaría un dibujo a un heraldista profesional que sepa captar tu identidad, que pueda hacerte muchos bocetos con tus ideas y que la plasme en un dibujo vectorial. Si estás convencido, entonces, invierte en un artista y que te haga una obra de arte con tu escudo.

Ignacio Koblischek.

 

Share